Bloc de notas

Escher: Sky and Water

¿Hablas chabacano?

“Ya come yo”, suelta el tipo. “¿Ya comes tú?”, interrogo para mis adentros. Le observo intrigada. “Ya come yo”, repite sin más. Baja la mirada. Paseo la mía de plato en plato. Arroz y pescado cada marinero. Salvo él, que no tiene cuenco. Su trozo de mesa, vacío.

Alza la mirada. Sonrío. Sonríe. Comen hablando los demás. Lo hacen en tagalo. No entiendo, pero intuyo. Los números, los meses y muchos otros vocablos coinciden con los míos. Demasiados años estuvimos allí. En las Filipinas.

El tipo rompe a hablar. A él sí le entiendo. Todo. Bueno, casi todo. “Ya come yo”, resuelve de nuevo. Sé lo que dice, pero no concuerda con lo que hace. “¿No comes tú?”, indago. “Ya come yo”, concluye.

Decido cambiar de tercio. “¿De dónde eres?”, pregunto. “De Zamboanga”, responde. De repente, alguien grita: “Chabacano.” Clamor en la sala: chabacano, chabacano, chabacano. Me siento incómoda. ¿Se burlan? ¿Le insultan? ¿Le gritan grosero?

Le miro sorprendida. “Hablo chabacano: me lo enseñó mi abuela”, explica. Interpreto que hace un esfuerzo por hablar un español de trapo, por no abandonarme en un mar de conversaciones que me confunde. Me siento afortunada.

Charlamos largo rato. De la familia, del mar, de la distancia. Él en un español que entiendo pero me extraña, yo en un castellano con marcado deje catalán. Nuestro vocabulario es casi el mismo, pero no la construcción de las frases. Al final, resuelvo: ‘ya come yo’ es ‘ya he comido’. Es tarde. Me despido y marcho.

Llego al despacho. Tecleo la palabra ‘chabacano’. “Sin arte o grosero y de mal gusto”, leo sin más. Pero es en la segunda acepción donde descubro algo insólito para mí: “Lengua hablada en las ciudades filipinas de Zamboanga, Basilan y Cavite, en la que predomina el vocabulario y las frases españolas sobre una estructura gramatical tagala o bisaya.”

Indago más. Es lengua criolla. También se habla en Malasia. Casi un millón de personas la utilizan. Nació cuatrocientos años atrás, fruto del contacto entre las tribus locales, los hispanohablantes y los novohispanos (mexicanos). Es lengua oral, aunque muchos claman por dejar atrás el estigma de lengua de estropajo y dar el salto a la ortografía impresa.

Esta entrada tiene 1 Comentario

  1. MP says:

    que curioso! en mi familia utilizan a menudo la acepcion “chabacano” como basto o vulgar. era un insulto cuando saliamos con un mini falda demasiado corta o con un maquillaje demasiado evidente. Gracias por aprenderme cosas mi Ines
    MP

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