Bloc de notas

Shōji Ueda

El cuento del mar

Le llamó y le dijo: “No iré.”

Ella había estado toda la semana dándole vueltas. A qué vestido se pondría, al tacto de sus medias, al esmalte rojo o rosa, a la carcajada de sandía o mejor decir ni pío.

Él solo llamó y dijo: “No iré”.

Cinco letras, dos palabras, un acento. Apenas nada.

¿Nada?

Todo.

Una lágrima resbaló por su mejilla, luego fueron dos en la otra y en nada eran tres mil en las dos. Se hicieron todas amigas y llamaron a las demás y formaron un reguero por todo el piso que creció hasta alumbrar un río que se desbordó en mar y fue océano y se llenó de tres mil peces de colores nadando la dicha surgida de la desdicha.

Así nació el mar.

Por eso es salado.

Porque hay sal en las lágrimas.

La misma que fue a parar al mar.

Aquí su secreto.

Pero los científicos no quieren saberlo y andan haciendo experimentos.

No quieren saber que el mar nació de las lágrimas de una mujer que convirtió su desdicha en dicha.

Esta entrada tiene 1 Comentario

  1. Artefacto says:

    Me ha gustado la dicha que nació de la desdicha.
    El mar…, casi casi se toca con la luna.

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